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Susana Tampieri en el IDEGEM. Construir colectivamente un espacio de amistad política feminista

La Doctora Alejandra Ciriza, activista feminista, pionera en la investigación de temáticas de género en nuestra provincia y fundadora del IDEGEM, rememora a Susana Tampieri y su acompañamiento en los inicios del Instituto.

01 de diciembre de 2020, 15:38. Por: Alejandra Ciriza.

Susana Tampieri en el IDEGEM. Construir colectivamente un espacio de amistad política feminista

De izquierda a derecha Silvina Iñíguez, María Antequera, Rose Marie Avin, Nora Llaver, Susana Tampieri (al centro), Ana Crisistelli, Marta Estrella. Abajo Alejandra Ciriza. Ampliar imagen


Hace muchos años, cuando el feminismo era asunto de pocas, aun cuando la Argentina contase con Encuentros Nacionales de Mujeres y algunos grupos de activismo feminista, con lugares precarios en las universidades e incluso una preciosa revista dirigida por Lea Fletcher, Feminaria, el tema de la amistad entre mujeres resultaba un asunto de reflexión. 

He tenido la fortuna de cultivarla y de encontrarme con otras. 

Recuerdo un artículo de Rossana Rossanda, La amistad entre mujeres es un escándalo, en el que la brillante intelectual italiana comentaba una película de Margarethe Von Trotta, La amiga. Rossanda hablaba de la amistad personal y su proyección política; Simone de Beauvoir, al final de El segundo sexo, de la fraternidad. A esta altura del partido, a 20 años del inicio del siglo XXI las mujeres, las feministas, lxs disidentxs, sabemos bien que la amistad, la fraternidad, los diálogos políticos están erizados de dificultades. Precisamente por eso son tan preciosos. 

Esto de pensar en la amistad política entre mujeres viene a cuento de mi amiga, Susana Tampieri, y de otras queridas amigas que se han ido y contribuyeron, como  ella y también Estela Zalba, a la construcción de ese maravilloso espacio de amistad política entre mujeres, en este caso entre mujeres feministas,  que fue el Consejo Asesor del IDEGEM. 

El Consejo funcionó desde 2009, cuando se puso en marcha el Instituto, hasta que la Universidad determinó sustituirlo por un Consejo formado exclusivamente por integrantes de la Universidad Nacional de Cuyo. 

Seguramente muchas de las compañeras en ese viaje colectivo que fue la puesta en marcha del Instituto recuerdan nuestras discusiones, el tiempo compartido, las acciones, los desafíos. Susana puso su tiempo y su cuerpo en la concreción de nuestros sueños comunes, colaboró para que fuese posible un espacio físico, dio batalla por la presentación por un Amicus Curiae para que las violaciones cometidas durante la dictadura militar en los Centros Clandestinos de Detención fuesen consideradas delitos de lesa humanidad, apoyó y debatió, escribió y agitó en defensa de la Educación Sexual Integral con perspectiva de género en las escuelas de la provincia. También dio charlas, compartió sus saberes, contribuyó a las celebraciones colectivas, hurgó en sus libros, fogoneó debates, formó parte de la construcción diaria y paciente, esa que no te da ningún oropel, pero forja el cariño y el respeto.

Hija de la Reforma Universitaria, Tampieri trabajó en asuntos universitarios con Enrique Barros, una de las voces del movimiento cordobés. De allí su sentido compromiso con la defensa de la laicidad. En diciembre de 2009 llevó a cabo una interesante campaña solicitando adhesiones a propósito de la propuesta de dar una misa en la universidad. Su carta, La Universidad no tiene patronas ni patrones, concitó respuestas en el nivel nacional e internacional. Seguramente hoy, ante el avasallamiento del principio de lacidad del sistema educativo provincial por parte de Day y Garro, jueces de la Suprema Corte, Susana estaría allí para argumentar, para inspirarnos y sostenernos en la justa rebeldía.

Ella, y muchas otras con las que me une una amistad entrañable, contribuyeron a cimentar ese lugar de debate, y también a construir ese calor que nos abriga en la intemperie, ese lugar de amistad política feminista. Como diría Pizarnik, “ese rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”.