Saltar a contenido principal Saltar a navegación principal

28 de Mayo "Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres"

En esta fecha, en la que desde hace 33 años, se llama la atención sobre la salud de las mujeres, la coyuntura atraviesa como nunca los reclamos históricos. ¿Qué pasa con la salud de las mujeres y los colectivos LGBTTIQ+ en este contexto? Una mirada a la agenda pendiente hoy, implica pensar desde la emergencia. Derechos sexuales y reproductivos; embarazo y parto; aborto legal seguro y gratuito; salud mental; acceso a los servicios de salud y profesionales, mujeres y disidentes, expuestos todo el tiempo a una posibilidad de contagio; son algunas de las principales preocupaciones a las que debemos atender.

28 de mayo de 2020, 10:57.

28 de Mayo "Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres"

Ampliar imagen


El virus que cambiará el planeta y que lo mantiene en vilo se llama Covid-19. No hay rincón donde no se haya oído hablar de él y lo que es peor, quizás no quede lugar en el mundo donde no haya, aunque sea, una persona contagiada. Atónita la humanidad, ha asistido a la propagación de esta enfermedad como un relámpago, declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. Aquí en Argentina, y con la alarma que las imágenes de Europa encendieron tempranamente, se decretó un aislamiento preventivo, social y obligatorio. De la noche a la mañana la distancia social y el tapabocas, pasaron a formar parte de nuestra vida cotidiana. Este escenario de crisis abrió nuevas grietas donde las desigualdades brotaron en llaga viva y primeras en la línea de fuego quedaron mujeres y poblaciones vulnerables.

A la desigualdad habitual con que se transitan los intercambios con el sistema de salud se le suma la crisis sanitaria. Y entonces la mayor amenaza para la salud de las mujeres en este contexto es la propia condición de mujeres. La violencia machista se vio incrementada, también la sobrecarga de tareas en el hogar, sumada a la supervisión de tareas escolares y sin olvidar las que llevaron los trabajos a la modalidad de Home Office (entre las que se encuentran muchas docentes). Basta repasar las redes sociales para ver la descarga diaria de problemáticas asociadas al encierro y su impacto en la salud física y mental. A este análisis hay que agregarle que las variables que el sistema de salud maneja sobre las personas generalmente implican un cierto bienestar: tener un techo seguro, los servicios básicos garantizados, contar con trabajo estable y poder realizarlo desde el hogar. Algunos sucesos recientes demuestran que los factores de vulnerabilidad no son tenidos en cuenta y que el sistema divide en ciudadanxs de primera y de segunda o hasta tercera categoría.

De pronto pareciera que algunas reivindicaciones deberán esperar el turno detrás de la línea roja del Covid, entre ellas los derechos sexuales y reproductivos y la posiblidad de tratamiento de una ley que permita la interrupción voluntaria del embarazo. La cuestión es que estos siguen siendo importantes factores de riesgo para el bienestar físico y mental de las mujeres y de hecho, siguen muriendo mujeres por la clandestinidad. Vale aclarar que la OMS entre los servicios sanitarios escenciales considera a la salud sexual y reproductiva.

En el caso de las maternidades deseadas también hubo un impacto fuerte en las situaciones de embarazo y parto. El reacomodamiento de los protocolos para la atención de personas gestantes generaron trastornos inesperados, sumados a los que de por sí el sistema hegemónico de salud reserva para estos procesos. Algunas organizaciones llamaron la atención durante la reciente Semana del Parto Respetado,  sobre la ley contra la violencia obstétrica, que con la excusa de la emergencia se incumple tanto en lugares públicos como privados.

Otro de los factores que se agravaron en estos últimos meses es la sobrecarga de trabajo, remunerado y no remunerado. Este impacto sin dudas tiene sus matices en cuanto el lugar social que se trate. Muchas mujeres que se desempeñaban en el sector informal vieron mermados sus ingresos de la noche a la mañana y aumentadas sus responsabilidades de trabajo en el hogar y de cuidados, incluso cuidados comunitarios como atender un comedor, con los consecuentes impactos en su salud. En el sector medio la realidad es que aún con herramientas un poco más seguras, la sobrecarga de trabajo ha aumentado de manera exponencial lo que decanta en fatigas y angustias que son cada vez más difíciles de sobrellevar.

Finalmente la violencia de género o también llamada la “otra pandemia” hizo que las consultas por maltrato aumentaran y en el camino hubo que ajustar varias políticas, por un lado para facilitar las vías de comunicación para quienes están sufriendo algún tipo de violencia, como así también para realizar denuncias penales. La cifra desde el 20 de marzo, fecha de inicio del aislamiento, hasta el 14 de mayo registra 49 femicidios y femicidios vinculados; 1 de cada 5 mujeres contaba con denuncias previas, el 71% fue asesinada dentro del hogar y el 67% de los femicidas eran parejas o ex parejas de la víctima. Estos datos refuerzan la idea de hasta qué punto la emergencia sanitaria agravó los entornos violentos. En este sentido la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC), impulsora de este día, elaboró para esta coyuntura una serie de puntos que los estados deberían atender para resguardar a las mujeres que están sufriendo violencias, algunos de los cuales ya cuentan con cobertura en nuestro país:

  • Garantizar que las regulaciones de cuarentena contengan excepciones para las mujeres víctimas/sobrevivientes de violencia y sus hijas/hijos. 
  • Asegurar que los servicios de atención y respuesta a la violencia contra las mujeres sean de carácter esencial durante la pandemia. 
  • Fortalecer la identificación y la atención a la violencia de género por parte del sector de salud. 
  • Garantizar que los servicios judiciales prioricen la respuesta a la violencia contra las mujeres y niñas durante y después de la crisis debida al COVID-19, que sigan investigando, procesando y sancionando a los agresores y faciliten el acceso a la justicia a través de mecanismos virtuales y alternativos. 
  • Priorizar y reforzar el financiamiento de refugios/albergues/casas de acogida para las mujeres que enfrentan alto riesgo de violencia. 
  • Elaborar estrategias de prevención y de respuesta a la ciberviolencia y ciberacoso. 
  • Recopilar datos cuantitativos y cualitativos sobre la violencia contra las mujeres y niñas durante la crisis para orientar las soluciones, políticas, medidas de prevención y atención durante y después de la crisis.

El concepto de sanidad respecto de las mujeres ha sido cuestionado históricamente por los feminismos, si hay un campo que refleja fuertemente la desigualdad en materia de género es el de la salud. Incluso dentro de las ramas profesionales de estos servicios, los estereotipos y prejuicios abundan. Y en este cóctel de factores el Covid-19 vino a desestructurar y a mostrar en definitiva, todas las inequidades que de uno y otro lado del mostrador venían sucediendo.

Los obstáculos para el acceso a la salud de los sectores vulnerables a los servicios públicos; el miedo que genera la posibilidad de contagio y que puede frenar la consulta de síntomas serios;  el deterioro que las condiciones impuestas por las medidas de confinamiento han provocado particularmente en la salud física y mental de las mujeres, interrumpiendo incluso proyectos de vida; el descuido en la atención a los derechos sexuales y reproductivos y el agravamiento de las situaciones de violencia trazan un panorama que no se puede descuidar. La pandemia es real y ha desnudado todo tipo de desigualdades, pero también la fragilidad de ciertas políticas económicas que llevaron a desmantelar los sistemas de salud y a debilitar servicios públicos escenciales.

¿De qué Estado saludable vamos a hablar post pandemia? ¿Dejaremos pasar la oportunidad histórica de que esta experiencia cambie de raíz la matriz de salud de nuestro país y el mundo? La nueva normalidad de la que todos hablan será con mujeres y disidencias dentro o no será y seguiremos tropezando siempre con la misma piedra.

Fuentes:

Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe: www.reddesalud.org

CTA Buenos Aires: ctabuenosaires.org.ar/2020/05/23/parir-y-nacer-en-tiempos-de-pandemia/

Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento: www.cippec.org

ONU-Mujeres: www.unwomen.org/es 

Ministerio de Salud de la Nación: www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19 

Organización Mundial de la Salud: www.who.int/es

Denuncias
Para denunciar violencia obstétrica está el 0800 Salud Responde del Ministerio de Salud de la Nación y también se puede llamar a la línea 144. Por violencia de género están las siguientes vías de comunicación: Ver