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El "Eco" de la Extinción de los Dinosaurios Se Percibe Aún en la Genética Actual

Los paleontólogos todavía pueden escuchar el eco de la catástrofe que extinguió a los dinosaurios y a muchos otros organismos, después de la colisión de un asteroide contra la Tierra en el final del período Cretácico, hace 65 millones de años.

08 de abril de 2009, 10:20.

El legado evolutivo de esa extinción del final del Cretácico nos acompaña aún y en gran medida. Puede ser visto en virtualmente cada comunidad marina, cada laguna, cada plataforma continental, en todo el mundo. David Jablonski, paleontólogo de la Universidad de Chicago, lo compara en ese aspecto, dentro de la biología evolutiva, al eco del Big Bang en la cosmología.

Esta conclusión es el resultado de un análisis mundial detallado de los bivalvos marinos, uno de los pocos grupos lo bastante abundantes en el registro fósil como para permitir tal estudio. Andrew Krug, de la Universidad de Chicago, Jablonski y James Valentine, de la Universidad de California en Berkeley, revisaron las edades geológicas de cada linaje importante de los bivalvos vivientes.

El grupo siguió procedimientos similares a los que se tomarían para elaborar un censo de todos los habitantes de Chicago, infiriendo las tasas de natalidad a partir del perfil de edad, y comparando los datos con los de los censos de Tokio, la ciudad de México y otras áreas metropolitanas internacionales importantes.

El análisis cuantificó la época de origen para 711 linajes de bivalvos vivientes en los océanos modernos, y convirtió estos datos a tasas de surgimiento de nuevas especies en la historia evolutiva. En todos los casos, excepto en el de los lugares de latitudes más altas, el grupo vio claras señales de un aumento notable en las tasas de aparición de nuevas especies a continuación del violento fin del Cretáceo.

Ese resultado no constituyó ninguna sorpresa, porque ya se sabía que el pulso de recuperación post-extinción fue grande. El hallazgo sorprendente fue que el boom inicial de la diversidad, que debió ser sólo de unos 10 millones de años, nunca llegó a detenerse. La tasa de surgimiento de nuevas especies disminuyó su velocidad un poco, pero no retrocedió a los niveles que precedieron a la extinción. Es como si el boom de la natalidad que se registró en diversos países después de la Segunda Guerra Mundial hubiera disminuido su ritmo sólo ligeramente, pero sin regresar nunca a los niveles existentes antes de la guerra.

El por qué la tasa de surgimiento de nuevas especies nunca llegó a caer hasta los niveles anteriores sigue siendo una pregunta sin respuesta, una pregunta que ni siquiera podríamos hacernos ahora si este estudio no se hubiese llevado a cabo analizando los datos con el enfoque que se ha usado.

Una posible explicación podría ser que la extinción eliminó a competidores que habían estado limitando las poblaciones de bivalvos, y abrió más espacio, de forma permanente, para la diversificación. O quizá el aumento post-extinción de la depredación ejercida por cangrejos, peces y otros enemigos pudo haber espoleado a los bivalvos para mantener su evolución a un ritmo más rápido que bajo condiciones menos exigentes.

Fuente: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/180309e.html

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